El estilo clásico hace buen tono, es elegante y posee un toque particular para demostrar que la creatividad es posible también en este caso. La tradición quiere que el mueble de salón tenga una vitrina para exponer cerámicas y platería, y que los tejidos como las cortinas y la tapicería estén realizadas en terciopelo o tejido de flores o con tinte uniforme. La armonía de la decoración está creada con formas medidas y compuestas, capaces de transformar un espacio anónimo en un ambiente caliente, íntimo y funcional.